Como muchas personas, tal vez creas que lo ideal es que tu piel tenga un pH neutro. Pero no es así. El pH natural de la piel es ligeramente ácido, y así es como te conviene mantenerlo para que tu piel esté sana.
Es una cuestión de estrategia. Un pH natural ligeramente ácido te ayuda a mantener los millones de bacterias “amigas” que residen en tu piel, necesarias para impedir que penetren bacterias “enemigas” que pueden llegar a dañarla.
Por tanto, la mejor manera de proteger tu piel es cuidarla activamente para mantener su pH natural. Ya sabes, ligeramente ácido.