Una piel normal contiene el 20% de toda el agua que hay en el cuerpo. Si la tuya es seca, significa que esa cantidad se ha reducido a la mitad, y por eso la ves sin brillo y apagada. Y, aunque no lo veas, la sequedad hace que tu piel se debilite también como barrera protectora y evapores una mayor cantidad de agua interior.
Por eso, para recuperar el equilibrio, además de seguir bebiendo agua para hidratar las capas más profundas de tu piel, es indispensable que cuides las más superficiales, acostumbrándote a usar cada día productos hidratantes capaces de proteger y cuidar la piel seca de una forma eficaz. Verás el resultado.